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La depresión forma parte de los llamados trastornos del estado de ánimo.
El estado de ánimo es una variable que va desde la tristeza a la alegría. O de la extrema tristeza (episodio depresivo), a la elevación excesiva del estado de ánimo (episodio maníaco). Es normal que unos días nos encontremos más tristes o desanimados que otros. O incluso, que nuestro estado de ánimo cambie a lo largo de un mismo día. No obstante, cuando nuestro estado de ánimo se encuentra extremadamente bajo y se mantiene así durante más de dos semanas, decimos que estamos pasando un episodio depresivo. Igualmente, una elevación significativa del estado de ánimo que se mantenga durante más de una semana constituye un episodio maníaco. Los principales trastornos del estado de ánimo son el Trastorno depresivo mayor, la Distimia, el Trastorno Bipolar (se caracteriza por uno o varios episodios maníacos) o la Ciclotimia.
Un episodio depresivo se produce cuando el estado de ánimo se mantiene extremadamente bajo durante más de dos semanas
Decimos que una persona tiene depresión o trastorno depresivo mayor cuando mantiene un estado de ánimo anormalmente bajo durante más de dos semanas. El diagnóstico de la depresión requiere que dicho cambio del estado de ánimo sea claramente diferenciable respecto al estado previo. También debe producir un malestar importante en la persona y afectar a alguna de las áreas significativas de la vida: académica o laboral, familiar y/o de pareja, social o actividades de la vida cotidiana. Entre los criterios diagnósticos de la depresión, están el insomnio o hipersomnia, pérdida o aumento de apetito (o de peso), problemas de atención o memoria, indecisión, sentimientos de baja autoestima, pensamientos sobre la muerte o ideación suicida, tristeza o llanto frecuente, etc.
Cuando la depresión comienza en respuesta a un estresor identificable (ruptura de pareja, problemas económicos, pérdida de un ser querido, o la exposición a problemas difíciles de afrontar o resolver), hablamos de Trastornos Adaptativos o Depresión Exógena. La verdadera depresión aparece, aunque nuestra vida (familiar, laboral, de pareja, etc.) nos vaya bien.
Los trastornos del estado de ánimo
Existen distintos tipos de trastornos depresivos, de los que destacamos la distimia y el Trastorno depresivo mayor. También nos podemos encontrar otros trastornos del estado de ánimo como la Depresión de inicio en el postparto,depresión estacional y depresión causada por el consumo de un medicamento o por la existencia de una enfermedad médica.
La distimia
Es una depresión leve, aunque de larga duración (más de dos años). Los síntomas son estado de ánimo bajo, baja autoestima, insomnio, disminución de la participación en actividades agradables, etc.
Trastorno Depresivo mayor (depresión)
Se trata de un cambio brusco y diferenciable del estado de ánimo. Debe tener una duración mínima de dos semanas. Se tienen que cumplir 5 criterios, de una lista de 9, de los que uno tiene que ser: estado de ánimo bajo, la mayor parte del día, casi cada día o pérdida del placer por las actividades agradables.
La combinación de los síntomas puede ser totalmente diferente en una u otra persona. Igualmente, es muy variable la intensidad o gravedad con la que experimentará cada uno de los síntomas una persona concreta.
Estado de ánimo triste la mayor parte del día, casi cada día.
Baja autoestima
Pérdida de interés en actividades agradables.
Cansancio o perdida de energía.
Dificultad para concentrarse e indecisión.
Insomnio o hipersomnia.
Pérdida o aumento de apetito (y peso).
Pensamientos sobre la muerte o pensamientos de suicidio.
Enlentecimiento motor.
Tratamiento psicológico de la depresión
Se ha demostrado la eficacia de la terapia psicológica en personas con depresión. La Terapia Cognitiva de la depresión es el protocolo de intervención que da mejores resultados en los casos de depresiones leves y moderadas. Dicha terapia suele combinarse con la Terapia Conductual, más centrada en la programación de actividades. La terapia psicológica está también indicada en los casos de depresiones graves, no obstante, en estos casos es recomendable el apoyo farmacológico.
Un psicólogo especialista en depresión evaluará las conductas específicas que presenta la persona, de forma que el tratamiento se adapte de forma individual
El primer paso para determinar el tratamiento más indicado consiste en una correcta evaluación por un psicólogo especialista en depresión. Hay que tener en cuenta que, desde la perspectiva médico-psiquiátrica, todos los casos de depresión serán tratados con fármacos antidepresivos (un antidepresivo o dos o más). A veces se combinarán con ansiolíticos y/o hipnóticos. Sin embargo, la terapia psicológica se decide a partir de las conductas problema que presenta cada persona con depresión.
La intervención psicológica en depresión utiliza los siguientes programas:
Psicoeducación o sesiones educativas sobre las causas y el mantenimiento de la depresión
Programación de actividades.
Terapia cognitiva: enseñar a la persona a detectar los pensamientos negativos y someterlos a discusión socrática (mediante preguntas se consigue que la persona se dé cuenta de la irracionalidad de los pensamientos).
Programa de mejora de autoestima y entrenamiento en habilidades sociales o asertividad.
Pautas higiénicas de sueño y técnicas de control de estímulos dirigidas al tratamiento del insomnio.
Intervención sobre los pensamientos e intentos de suicidio mediante las técnicas conductuales y cognitivas, etc.
Descubre más sobre el tratamiento contra la depresión
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